Prácticas arbitrarias, además de la fuerte perpetuación de una autocracia administrativa, hacen que los miles de estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos de Guatemala tengan que adoptar diferentes estrategias cotidianas, sobre todo durante las elecciones facultativas. Con este trabajo, nos proponemos estudiar uno de los mayores obstáculos para el proyecto democrático guatemalteco: su deficiencia educativa. 

Antes de adentrarnos en los meollos del problema planteado por este trabajo, es necesario presentar un cuadro demográfico de Guatemala. Se estima (empero no ha habido un nuevo censo de población desde 2002) que habrá 16 176 133 habitantes en la República guatemalteca para el año 2015. Siempre en esta estimaciones (esta vez con base en 2011), eran 7 349 407 los menores de 19 años, es decir,  50,22% de la población total del país.

En el horizonte del 2015, año establecido por las Naciones Unidas para universalizar la enseñanza primaria, es necesario pasar, quizás, por la mejor ilustración de los problemas del sistema educativo guatemalteco: la universidad pública. Guatemala es un país en donde la enseñanza primaria está lejos de estar al alcance de todos. Si bien 88% de los jóvenes se matriculó para realizar sus estudios primarios en el periodo 2010-2014, según datos del Banco Mundial, una proporción aún menor terminó este ciclo escolar: tan sólo dos de cada cinco niños matriculados lo hicieron[1]. La tasa de matriculación en la secundaria es aún más alarmante: 34,7% de los jóvenes en edad apropiada se matriculan, y tan sólo 20% llegan al “diversificado”, el equivalente a los años de preparatoria previos al acceso a la enseñanza superior.  Por ende, es importante recalcar que la educación en general, desde la pre-primaria hasta la enseñanza superior sigue siendo el privilegio de una pequeña parte de la población guatemalteca. Este problema es uno de los tantos reveladores de la realidad guatemalteca. Esta situación revela otras caras de esta realidad, una en donde el capital social sigue siendo subestimado y en donde también las estructuras económicas no permiten, además, un acceso a la educación a los millones de menores en edad de estudiar, forzados a trabajar para el sustento de sus familias, lo que afecta con más dureza conforme la edad va avanzando.

En este embudo educacional, tan sólo 7,5% de los jóvenes de entre 15 y 34 años lograron llegar a integrar a uno de los 14 centros de estudios superiores[2] en 2013, retomando un estudio hecho por Luis Tobar para el Instituto Politécnico Nacional de México. La Universidad de San Carlos, la única universidad estatal del país, capta en promedio más del 41% de los estudiantes que se inscriben en el ciclo superior. Pese a tener un gran número de estudiantes, muchos se quedan afuera por una simple razón: el examen de admisión.

El examen de admisión revela que los jóvenes candidatos no tienen el nivel suficiente para entrar a dicha casa de estudios: más del 90% de los candidatos reprueba el examen de matemáticas y de lectura, según el Ministerio de Educación. Pero  estas cifras rojas que recaen sobre la formación en el secundario, no es la causa por la cual muchos estudiantes no entran a la USAC. Detrás de esta gran máquina de selección surge, desde el comienzo, uno de los problemas que corroe el buen funcionamiento de la enseñanza superior pública: la corrupción.

No es raro escuchar rumores sobre alumnos que han pagado cuantiosas sumas de dinero para aprobar y ser aprobados para el examen de admisión de la Universidad. Se han escuchado casos en donde, ya al final de la carrera, otros alumnos han comprado su título universitario. Entremedio, hay alumnos que pagan a ciertos profesores sumas de dinero suficientes para ganar exámenes. Es fácil expandir estos rumores, pero hay que indagar en el fondo de las cosas, los rumores tan sólo revelan parcialmente los problemas. Para adentrarnos en este asunto, el caso de la Facultad de Arquitectura podrá hablarnos.

autonomia-usac-desobedientes.noblogs.org

Tomado de desobedientes.noblogs.org

La Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos: un rápido caso de estudio.

Durante las elecciones para decano de la Facultad de Arquitectura en agosto de 2014, algunos temas sensibles a la vida facultativa salieron a relumbre, problemas que relevan de todo el sistema universitario público: perennación de un cierto tipo de mafia, las deficiencias del modo de funcionamiento administrativo y académico de la Facultad; al igual salió, como telón de fondo invisible, algunos escándalos sobre corrupción ya a nivel de la Colegio de Arquitectos (organismo que encuadra el ejercicio profesional de los arquitectos en Guatemala) por algunos antiguos candidatos. La Facultad de Arquitectura no tiene el mismo peso decisional que la Facultad de Derecho[3] en la política nacional, por lo cual no es evidente que ciertas prácticas arbitrarias se lleven a cabo en esta facultad. Aunque en enero del 2014[4], por ejemplo, se dio la substitución del rector de la USAC Estuardo Gálvez – presidente de la Comisión de Postulación del Tribunal Supremo Electoral – por el ahora exdecano de la Facultad de Arquitectura, Carlos Valladares, para las elecciones del TSE. Esto podría ponernos a pensar que la decanatura de las diferentes facultades de la USAC sirve, cada vez más, de plataforma para iniciar vidas políticas que se van acercando a la alta administración nacional y partidos políticos.

Pese a esta visión negativa, la Facultad ha tenido cambios positivos en estos años: el número de estudiantes graduados por años aumentó, rompiendo con la vieja tradición de graduar a poco más de una docena de futuros arquitectos por año. También se han hecho varias propuestas a nivel de Estado, como por ejemplo crear una iniciativa de ley para crear un Ministerio de la Vivienda, por ejemplo, en el año 2008[5].

Siguiendo la cronología electoral del mes de agosto 2014, trataremos de elucidar varios puntos, varias zonas grises que cohabitan en el interior de la Facultad de Arquitectura.

·        La campaña electoral: asimetrías y discursos

Carlos Valladares no se lanzó para una cuarta reelección, lo que no salvó de que hubiese algunas anomalías. Desde antes del mes de agosto, ya se habían dado algunas anomalías en la convocatoria para elecciones: el número de estudiantes y las modalidades de inscripción de éstos para lograr inscribir una planilla (y por ende, un candidato) en la contienda. Esta clara infracción del reglamento universitario –con el aval del Consejo Superior Universitario- no causó repulsión, tan sólo en algunos actores, vistos como los candidatos de oposición (que llamaremos por razones prácticas los actores C y D). Fue entonces que se llevó a cabo una carrera contrarreloj para recolectar el número necesario para inscribir las planillas. Al fin y al cabo, 5 candidatos estuvieron en busca del apoyo estudiantil durante varias semanas.

Para entender bien este tipo de situaciones, no es crucial tratar de estudiar las instituciones en sí, es indispensable buscar explicaciones en otro lado. Se trata acá de un país –y región- donde la tradición institucional tiene otras características, atañendo sobre todo de una tradición de poder indicativo, teorizada por Danilo Martuccelli. Según este sociólogo peruano, el poder indicativo es “una mezcla de teatralización exacerbada, de imperio declarado de la ley, de promulgación generosa de derechos y de uso de violencias arbitrarias”[6]. Claramente, teoría y praxis nunca van de la mano. En este caso, las convocatorias para elecciones y otras formalidades legales no fueron tomadas en serio, se buscaron maneras de llegar a sus objetivos por medio de corto-circuitos y una “promulgación de leyes” instrumentalizada. También tenemos que ver en otro lado, en la educación, un lugar importante de la sociabilidad primaria. En este cuadro de poder indicativo, la socialización de los individuos está lejos de ser democrática. La educación primaria en Guatemala enseña lo básico a duras penas, y los individuos tienen que hacer frente al mundo, solos y sin apoyo institucional, teniendo que adaptarse a las diferentes situaciones que se le vienen enfrente. Esto es el cotidiano de los estudiantes de la facultad que tienen que adaptarse a las prácticas –a veces ilegales- de algunos profesores con el fin de aprobar sus asignaturas. Como lo hicieron François Dubet y Danilo Martuccelli para analizar los cambios en la educación francesa[7], sería más interesante estudiar las pruebas a las cuales tienen que enfrentarse los estudiantes para así entender mejor las dinámicas educativas y prácticas cotidianas.

El ambiente en la Facultad se tensaba conforme iban pasando los días, los profesores empezaban a ser un tanto más agresivos hacia otros candidatos y alumnos. Se percibía además un cierto miedo por parte del alumnado. Algunos alumnos tenían que esconderse de la vista de la mayoría de catedráticos para inscribirse en alguna de las planillas de la “oposición”, por miedo de sufrir represalias en el ámbito académico (malas notas, miedo de que “se los ponchen”).  Ya en el clímax de la campaña electoral, fue muy interesante ver los diferentes discursos que se dibujaron en el ring electoral.

Los candidatos A y B, muy próximos del oficialismo, recurrieron a un discurso muy cotizado hoy en día en lo que concierne la evaluación académica y burocrática: el management[8]. Detrás de las palabras “eficiencia” y “optimización de los recursos”, se esgrimían planes atañendo lo académico, con un fuerte vocabulario racionalizador. Otras líneas directrices hacían eco a la tan famosa “auto-ayuda”, un empowerment que sigue en boga y que se encuentra en los best-sellers culturales. También poseían los afiches más grandes, los que más captaban la atención por sus diseños y simpleza en algunas ocasiones.  C y D se empeñaron en el cambio “democrático”, en una alternancia de poder. Pero detrás de todos esos telones de fondo, se rumoraban pactos con las altas autoridades universitarias, particularmente con el rector, por diferentes medios: dinero, apoyo logístico para comidas o apoyo político. En lo que concierne el dinero, sería difícil demostrarlo, se queda en el orden de los rumores. Con el apoyo logístico, no fue raro ver personal de la rectoría montar toldos para ciertos candidatos.  Un discurso interesante que unió a varios candidatos, oficialismo y oposición, fue la de unidad. Emplearon este discurso “unificador” con el simple hecho de descreditar las pocas voces disonantes en este juego electoral que no se metieran en dicha unión, echándole la culpa de todos los males de la casa de estudios a esta falta de unidad. He ahí otra lección de falta de democratización del imaginario de algunos candidatos.

Curiosamente, estas elecciones tenían una nueva particularidad: el voto del cuerpo de electores del estudiantado iba a realmente ser crucial ya que el Colegio de Arquitectos, cuerpo decisivo a la hora de elegir el decano de la Facultad, estuvo afuera de la contienda por razones legales. Pero esto no lo supieron los estudiantes durante una buena parte de la contienda electoral, digno de una campaña de desinformación general. Se rumoró (e incluso comprobó) que uno de los candidatos no podía participar en la contienda ya que estaba inhabilitado por el Colegio de Arquitecto luego de haber estado envuelto en un caso de corrupción en dicho colegio. Eso no evitó que llegase a la segunda vuelta y ganase. Otro candidato estuvo metido en una situación legal mucho más sombría, luego de haber falsificado el Plan Maestro del Parque Nacional Laguna del Tigre con el fin de beneficiar a la petrolera PERENCO[9]. En esa misma desinformación, algunos catedráticos se prestaron, según algunos alumnos, al juego e inscribieron alumnos de manera forzada (pidiendo simples firmas o fotocopias de sus documentos de identidad sin darles explicaciones) para apoyar a algunos de los candidatos.

Del lado de los estudiantes, las tensiones se hicieron vivas en contra de algunas franjas politizadas. Muchos se quejaban del oportunismo de algunos estudiantes miembros de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU), asociación –protegida por el Consejo Superior Universitario – que cabe recordar no ha convocado a elecciones  limpias desde hace muchos años y nunca les han fiscalizado todo el dinero recaudado año tras año con la Huelga de Dolores. También cabe recordar que el Secretario General de la AEU fue arrestado en mayo del 2013 por haber cometido un crimen un tanto oscuro[10]. Entre los mismos estudiantes, amenazas violentas de iban haciendo cada vez más factibles conforme iban pasando los días de la contienda. Muchos se quejaron de los manejos oscuros que se hacían al nivel de la Asociación de Estudiantes de Arquitectura (AEDA), deplorando que se encuentra muy politizado, al igual que la AEU. Incluso con bandera de revolucionarios, algunos miembros de la AEDA se doblaron al juego electoral, apoyando a diferentes candidatos, sin nunca aliarse oficialmente con alguno de ellos.

Al final de cuentas, el lugar del estudiante en la contienda nunca fue tomada en serio, tan sólo como un instrumento, siguiendo una cierta tradición de menosprecio hacia la base misma de la Facultad. Con estos hechos, el panorama democrático que se ha dado en Guatemala desde 1985 y en lo que alguna vez fue el núcleo de la voluntad de modernizar y democratizar el país, las elecciones facultativas están lejos de cumplir la prueba democrática, no se respeta el principio democrático del poder como un “lugar vacío”[11], en donde nadie es dueño del poder. Al contrario, la facultad está en manos de un grupúsculo que sigue ejerciendo sus funciones y sigue subestimando las aspiraciones de los estudiantes.

·        Conclusión

Vimos cómo en el marco de un poder indicativo y en el ámbito académico, el sentimiento de democracia se vuelve letra muerta a la hora de convocar elecciones. Se trató de un momento único en la historia democrática reciente de la Facultad – e incluso de la Universidad, en donde el cuerpo electoral decisivo (el Colegio de Arquitectos de Guatemala) no pudo expresar su voto. Para entrar más en la actualidad, luego de intensos meses de procedimientos legales – llegando a la Corte de Constitucionalidad- han elucidado otros problemas: actas de sesiones oficiales con anomalías o su simple inexistencia, lo que afirma la poca voluntad de democratizar la facultad, lo que puede conllevar a fuertes penalizaciones a las personas situadas en los alto de la jerarquía administrativa, incluso en el Consejo Superior Universitario. Sería una novedad para la Universidad si personas con tales responsabilidades se viesen imposibilitadas – y penalizadas- por mantener esos habitus poco democráticos.  También vimos cómo los estudiantes de arquitectura y diseño gráfico, a la hora de votar, se vieron forzados en algunos casos, con un cierto miedo que los corroía cotidianamente.

Mientras que varios catedráticos y estudiantes fueron perseguidos, desaparecidos o asesinados durante las épocas más sombrías de la historia contemporánea guatemalteca –  se llegaron a hacer sesiones en donde profesores y estudiantes hacían el conteo de los caídos de la Facultad de la semana -, hoy en día resulta paradójico ver que algunas prácticas arbitrarias son moneda común en el cotidiano de la Facultad, como lo es en las otras facultades de la USAC. Es fácil echarle la culpa a la Historia, a la ultraderecha, al imperialismo y a los militares, pero las razones de la emergencia de poderes paralelos en las estructuras administrativas y políticas de la Universidad vienen de otro lado, de una sociedad cuyas instituciones atañen, e insistimos, de un poder indicativo: teatralizado, usado arbitrariamente para recordar reglas y enunciar grandes principios (como el “Id y Enseñad a todos”, letra muerta máxima).

Bien lo dijo Norberto Bobbio[12] a propósito de la democracia: la democracia “ideal” es un régimen visible, con un gobierno de lo público en público, en donde no se le esconde nada a los ciudadanos. La USAC es un claro caso de poder invisible, donde el acceso a la información se encuentra entrabada, en donde los electos esconden sus pactos y acciones administrativas. Con la coyuntura política, no tan sólo en la relación entre USAC y Estado sino entre Facultades y Rectoría, se teje toda una red de nominaciones y de ejercicio del poder de facto que difieren de las normas constitucionales, prácticas que se moldean y se adaptan a diferentes situaciones. La Facultad de Derecho demostró claramente este juego en las decisiones políticas más importantes de este periodo post-conflicto. Será interesante e importante estudiar las pruebas y cotidiano de los estudiantes a todos los niveles educativos en el país para entender el porqué de tantas deficiencias, encontrar prácticas arbitrarias que entraben todo proyecto educativo. Los problemas en el ámbito educativo –desde la primaria hasta el mundo universitario- son tan sólo la punta del iceberg de la realidad guatemalteca.

¿Cómo una facultad cuyos estudiantes se volcaron a las luchas estudiantiles y revolucionarias durante el conflicto armado interno – Rogelia Cruz, su máxima representante – cayó ahora en una espiral de corrupción y de estigmatización? Algunos grupos de estudiantes, y en el imaginario en general, una reforma universitaria sale cada vez más en los debates. Paradójicamente, la fuerte politización de la USAC tuvo efectos nefastos, a sabiendas o no, en el ámbito académico. Esta politización politizó a su vez, indirectamente y asimétricamente, a las diferentes facultades de la universidad, creando redes inéditas de influencias y compadrazgos. Una reforma universitaria es, quizás, muy difícil pero no imposible, al igual que una reforma educativa a nivel nacional digna de ese nombre.

Otras fuentes consultadas:

  • https://chamangt.wordpress.com/2008/10/13/siguen-los-problemas-en-la-usac/ 
  • http://www.albedrio.org/htm/articulos/i/ih-016.htm 
  • http://www.albedrio.org/htm/articulos/e/evelasquez-072.htm 
  • http://foro.huelgadedolores.com/index.php?topic=6973.0 

 

[1] Center for Economic and Social Rights, El Derecho a la Educación en Guatemala, 2008. URL: http://www.cesr.org/downloads/Guatemala%20Submission%20to%20SP%20Education%202008.pdf

[2] ESPAÑA Maria José, DIÉGUEZ Maricel, Educación superior insuficiente, Revista Crónica, 2013. URL: https://www.cronica.com.gt/portada-cronica/educacion-superior-insuficiente_2c3e90

[3] Para aclarar las ideas, la lectura de este brillante artículo es indispensable, escrito por Rodrigo Véliz: https://nomada.gt/que-hicieron-los-profesores-de-derecho-para-que-la-usac-perdiera-prestigio/

[4] http://m.s21.com.gt/nacionales/2014/01/30/se-inicia-depuracion-candidatos-tse

[5] Iniciativa consultable en el link siguiente: http://www.libertopolis.com/wp-content/files/Iniciativa3869-LeydeViviendaP1.pdf

[6] MARTUCCELLI Danilo, ¿Existen individuos en el Sur?, Santiago, LOM Ediciones, 2010, p.161.

[7] DUBET F., MARTUCCELLI D., À l’École : sociologie de l’expérience scolaire, Paris, Le Seuil, 1996.

[8] Para más información teórica, es interesante leer los libros La démocratie post-totalitaire (La Découverte, 2002) y La barbarie douce : la modernisation aveugle des entreprises et de l’école (La Découverte, 1999) de Jean-Pierre LE GOFF.

[9] Más detalles: http://www.plazapublica.com.gt/content/dos-pasos-del-jaque-al-rey-por-perenco

[10] Noticia completa : http://noticias.emisorasunidas.com/noticias/nacionales/capturan-secretario-general-aeu-acusado-asesinato

[11] GUTIERREZ Fernando, “Poder y democracia en Claude Lefort”, Rev. cienc. polít. (Santiago), 2011, vol.31, n.2, pp. 247-266. URL: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-090X2011000200005

[12] BOBBIO N., “La democracia y el poder invisible”, El futuro de la democracia, Ed. Plaza Janés, 1985.